El último gran debate suscitado en las tertulias futbolísticas en los mentideros granadinistas gira en torno a la comparación Tariq-Berrocal; goles, prestaciones de ambos, edades….cualquier argumento es válido para defender la idea propia con la convicción de quién se sitúa en el farragoso camino hacia la certeza absoluta.
Pero en fútbol, al igual que en la vida si se me permite la comparación un tanto frívola e incluso cursi, las certezas absolutas son casi una quimera, y menos a nivel mediático, dónde lo que hoy es blanco mañana puede ser negro, sin previo paso por el gris o el marrón, de ahí parte de la pasión que rodea al balompié y que se hace ingrediente casi obligado para marcar su ya de por sí acentuado atractivo.
Quiero hablar, o mejor expresado, quiero escribir sobre Tariq, es un futbolista y un personaje especial a todos los niveles, que hacen de él que sea querido allí dónde va, y para alguien con su ya dilatada trayectoria, algo así no es fruto de la casualidad. Cómo los magníficos profesionales de Ideal ya han acercado al personaje yo quiero acercarme al futbolista un poco en profundidad, veamos.
En primer lugar no redescubro América si digo que se trata de un “9” puro a la antigua usanza; coraje, fuerza, juego aéreo, dureza al choque… pero no por ello deja de ser una introducción válida al perfil futbolístico del jugador.
En primer lugar me llama la atención que no es un futbolista excesivamente alto para la posición en el campo que ostenta, 183 centímetros, lo cual es fácilmente superable hoy en día por un central medio, no obstante el físico que ostenta no es fácil de obtener, el volumen y consistencia de la masa muscular que posee es muy importante, lo cual unido al oficio obtenido tras muchos años de partidos farragosos a la hora de situarse hacen de él esa mole indestructible a la que intentar desubicar al choque es casi como decidir hacerse el harakiri, jugar a quitarle la posición es como ir a buscar el Santo Grial, misión casi imposible. Eso y la técnica, si lo dejo así en genérico casi seguro que alguien se lleve las manos a la cabeza, porque cierto es que a nivel general muy técnico quizás, no sea, pero si en determinadas acciones, el control orientado con el pecho por ejemplo, prueben un día a tirarle un balón de rugby, o quizás una sandía, da igual, de saque de meta, o desde un tercero, saltará, la recogerá, la dejará muerta en el suelo y la dará de cara de tal manera que hasta sea agradable golpearla.
Eso en determinados partidos no tiene precio, que sepas que el balón vuela por encima tuyo pero vayas corriendo hacia la meta contraria sabedor de que tu compañero te la dará de cara y al pie o hará un pase en profundidad certero que organice la fase ofensiva de tu equipo es casi como encontrar una mina de oro.
Porque hablar de Tariq es hablar de un organizador sí, y aquí rompamos un tópico, un organizador normalmente es un jugador que andará allá por el centro del campo y que se encarga de recoger y entregar el balón de tal manera que dicha circulación sea positiva y efectiva en la organización y articulación de la jugada del equipo, pero….si obviamos la parte del centro del terreno de juego, ¿que hace Tariq? Acaso no se encarga de recoger cuantos balones le vienen y hacer una o varias entregas que posibiliten un ataque desde segunda línea?, ¿porque no se puede organizar un ataque desde otra posición? Bien es cierto que no es “tiki-taka” más bien lo contrario, se trata de llegar de manera directa a meta y en cuantos menos pases sea posible mejor, pero a fin de cuentas es organizar.
Para aquellos que le acusan de no marcar, les propongo un ejercicio, investiguemos, obviando la pasada temporada del Puertollano, cuántos goles ha venido marcando Tariq cada ejercicio, o mejor se lo digo yo; en la temporada 2006/2007 por ejemplo anotó ocho, en la 2007/2008 once, y si queremos irnos hacia atrás en la 2004/2005 aún en el Sabadell hizo 6 tantos. Conclusión, Tariq no ha sido históricamente un goleador pero ha sido algo muy valioso allí dónde ha ido, busquen el número de asistencias de gol directas que él ha dado en dichas temporadas, miren los datos globales de los equipos dónde ha pasado y miren los registros goleadores de sus compañeros con él, entonces comprenderán un poco mejor exactamente qué es Tariq.
Cierto es, resumiendo un poco, que para que Tariq luzca en su máximo esplendor es necesario un registro de juego determinado, el juego directo, en el cual el de espaldas a meta recoja el balón lo entregue y busque la mejor opción, normalmente la gente huye de las palabras “juego directo”, pero no necesariamente ha de dejar a un lado el espectáculo, sobre todo en un equipo de la pegada y la calidad individual del Granada CF, dónde al “controlador” lo pueden asistir gente como Ighalo, Felipe Sanchón o el propio Berrocal, porqué no….. y con esto hago un inciso, Berrocal me parece un gran futbolista, con un magnífico presente y un brillante futuro, quizás más completo, pero hoy por hoy por debajo que Tariq en lo que sabe hacer Tariq, en lo que posiblemente en segunda división B nadie le gane.
En una categoría cómo la segunda B dónde el menos pintado te estrecha el campo, de por sí pequeño, te azota y presiona hasta la extenuación buscando el premio del mejor partido ante el mejor equipo, el envío del balón hacia el “controlador” Tariq a sabiendas de que encontrará el camino correcto, la pista dónde mejor debe de aterrizar el esférico siguiendo con el símil, y que además sacará algo positivo, un pase un disparo una falta un córner….no es un recurso, es una salvación, les invito a conocer campos como por ejemplo el del Lucena, dónde un infantil sacando de meta pone el balón en el área contraria, con 11 buenos futbolistas bien plantados mordiendo y presionando, ocupando todos los espacios posibles, lo cual hace que la jugada combinativa sea poco menos que un sueño efímero a no ser que se trate de un contragolpe y se coja al rival desubicado haciendo aguas por alguna vía concreta, entonces, encontrar al controlador Tariq no tiene precio. Además Tariq es algo más, el poderío físico del que, como decía, hace gala, le da ventaja, junto a lo depurado de su remate, le hacen letal en ésta suerte, dónde un saque de esquina o una falta pueden resultar diferenciales para desnivelar el marcador. Sus movimientos dentro del área, aunque aparentemente hoscos, son de lo más efectivos, siempre tienen algún sentido.
Todo esto, claro está, sin apelar a la garra y el carácter de los que hace gala, es capaz de sacar a su equipo de una “depresión” en medio del partido.
Mi opinión, si a alguien le interesa, es que aunque el señor Tomé no estuviese acertado en tiempo y forma, algo de razón llevaba en sus ya célebres palabras, Berrocal probablemente dentro de muy poco sea delantero para algo más que la segunda B, si es que no lo es ya, pero Tariq quizás sea con cierta seguridad el mejor delantero centro posible para ésta segunda B. Al tiempo.