SE HA DESPERTADO EL LEÓN.
……Todo esto me hace mirar el ascenso con la cautela de un anciano pero con la ilusión de un niño……
Se ha despertado el león… así contesté a mi gente. La gente que me quiere y que me fundió el móvil a mensajes la noche del ascenso. Esa gente es testigo de la energía vital con la que nos hemos empleado para velar por los intereses del Graná. En algún momento llegó a ser un esfuerzo casi febril. Un acto de pura fe. Porque nadie nos entendía cuando nos empeñábamos en practicar el boca a boca a este club anciano. Pero ahora, ya en primera, nos vemos recompensados. Ahora queda lo más difícil. Mantenerse. Porque el Granada, de segunda división para abajo, siempre tiene que ser campeón. Pero ya en primera,con los suyos………..
Este presente, resulta aún más delicioso de saborear, si se tiene en cuenta lo pequeños que éramos hace bastante poco. La afición sabe lo que es sufrir como espectador en un partido de segunda división b. Aunque pocos saben lo que fue trabajar dentro del club en esa época. Los empleados sufrimos en su momento una organización de tercera, pero con la presión deportiva,histórica, mediática y económica de un equipo de primera. Lo peor fue el odio institucional. Ese descrédito se percibía de multiples maneras. A cual más explícita. Esos que no nos querían, eran los que nos cerraban las instalaciones de entrenamiento los días de fiesta porque no entendían que un Granada tuviera que entrenar a diario. Los que no nos soportaban, eran los que durante las fases de ascenso no nos permitían pisar el césped de Los Cármenes para preparar los partidos, porque si no, el 74 o el atlético se ofenderían ….-“ Los Cármenes son la instalación de todos los equipos”-….decían. Nos la teníamos que apañar hasta en descampados. Una mañana nos tiraron la ropa de la lavandería a la calle porque aquella “ya no era nuestra lavandería”. Sustituyeron el letrero GRANADA CF del vestuario por uno que rezaba “vestuario local”. Esa gente, dormía a pierna suelta, la noche que la federación nos descendió a tercera, por una deuda que no llegaba a los 30 millones de pesetas. Hasta descolgaron del vestuario la foto de la Virgen de las Angustias. La mayoría de los periodistas hacían la crónica diaria desde un despacho. Y se contaban solo con tres dedos, a los que venían a ver el entrenamiento para fundamentar de primera mano lo que escribían. Les puedo asegurar que casi no vi un duro de mi contrato en tres años. Llamabas a un club para que te cediera a un jugador y nones. Algunos jóvenes jugadores, ni querían abandonar sus clubes, para venir al primer equipo de la provincia a terminar de formarse. Hasta el tradicional “trofeo Chikito” se esfumó durante esos años no sé muy bien por qué. Pocos de los que hoy celebran el ascenso por las calles, muy pocos, aparecieron por allí en ese momento para hacer frente a ese continuo ninguneo. Los que hoy “quieren” tanto al club, quizá no estaban allí para defenderlo, porque estaban indignados con los gestores que históricamente hemos padecido. Ese gestor,solo aparecía por el club cada quince días.Exhibían su ego y alimentaban su vanidad, en el palco el día del partido en casa. Esa clase de directivo, dejaba para otros el trabajo semanal oscuro. Un trabajo que no se ve, ni nunca agradece nadie. Ese trabajo lo hacían desde las trincheras gente honrada como Paco Sánchez, Salvador el administrativo o Manolo Linares el sempiterno utillero. También gente como Paco Oviedo y muchos otros como Javier Paez o Andrés.A ellos son los que considero verdaderos héroes por su generosidad y su silencioso esmero. Durante aquellos años no estaba de moda decir que eras del Granada. Esta gente, recibía por recompensa a su trabajo, las risotadas jactanciosas y groseras de unos superiores, que solo permanecían en el club, por el mero hecho de sentir que cagaban más alto que los demás, cuando su estatus, les daba para acceder al estadio con su propio coche el día de partido.
Hoy toda esa miseria y más, se ha concluido. Yo, les pedía a mis jugadores, que se mataran por la camiseta, porque el Graná era mu grande. Les ponía ejemplos. Como el hecho de que a pesar de estar en tercera, estadísticamente, el número de veces que “el Graná” se había enfrentado “al Barsa”, superaba aún con creces al número de enfrentamientos con “el Vera”. Y así poco a poco, ayudados por el cariño de los aficionados, les aseguro que mis jugadores aprendieron a adorar al club. Y entendieron de que a pesar de las circunstancias, no se encontraban en un equipo menor.
Imagino que por todo esto, Manolo Lucena, que es uno de los futbolistas menos pelota a los que he tenido el honor de entrenar, ha dedicado el triunfo a los que no dejasteis que el club desapareciera y poblasteis la grada en tercera. Vosotros, los aficionados auténticos, sois los depositarios legítimos de la marca “Granada CF”. Y esa marca es la que de veras ha salvado al club. Porque ha atraído como la miel, a estos inversores, que nos han hecho entrar en la historia del siglo XXI evitando desaparecer. Cierto que hemos entrado tarde y con desfase porque me temo que no tenemos una infraestuctura de equipo de primera. Y eso nos puede pasar factura a la hora de mantenernos. Una prueba es que aspiramos a convertirnos en sociedad anónima justo ahora que se ve que han fracasado, porque los clubes constituidos como tal ,siguen teniendo una grandísima deuda. No descienden por ello. Ni los dirigentes responden con su patrimonio personal ante los impagos a jugadores, a hacienda o a la seguridad social. El fútbol español actualmente es una selva a nivel de gestión. Vale todo si luego uno se puede acoger a la ley conculsar. Debemos tener presente el ejemplo de clubes como Osasuna son una isla en medio de este despropósito. Por todo ello, pienso que el Granada, no puede permitirse por más tiempo, retrasar la mejora de su infraestructura, dejándola a la altura de la categoría en la que milita. Y más teniendo en cuenta, que hay clubes que están mucho mejor que nosotros a ese nivel, y están en segunda tras ser incapaces de mantenerse en primera.Y nosotros estamos en primera, si, pero como un equipo más de los que sobrevive de manera deficitaria. Desgraciadamente somos un equipo, que no sobrevive con los recursos que por si mismo genera. Dependemos del dinero de Pozzo. Creo que la U.E.F.A califica a esto último de “doping financiero”. Además, se han perdido los jugadores auténticos de cantera. Formados desde benjamines. Ni la entidad, tiene patrimonio en forma de estadio o ciudad deportiva en propiedad. Ni con los ingresos por taquillas, se puede sostener el coste económico de mantener la ficha de esos jugadores. Ni siquiera se nos puede considerar un club vendedor, porque la mayor parte de los jugadores que tenemos no pertenecen al Granada, por lo tanto tras un traspaso, el beneficio no se queda en recogidas 35. Todo esto me hace mirar el ascenso con la ilusión de un niño, pero con la cautela de un anciano, porque lo que nos llevó a morder el polvo en tercera, aún no lo veo en vías de solución.
Es mejor dejar de pensar. Voy a hacer un ejercicio de olvido selectivo y me voy a centrar en disfrutar del presente que pasa por felicitar a protagonistas como Alberto el fisio y a Jesús el utillero, porque vienen desde muy lejos,desde tercera, y tienen su premio. Felicidades granadínismo. Felicidades Quique, Pozzo y Fabri, José Alfonso Morcillo, y el resto de los protagonistas. Y no me olvido de vosotros, los 1000 de la grada, en el primer partido oficial que jugó el equipo en tercera.
Ahí va un abrazo grande para Manolo Lucena, porque en el momento cumbre, ha sabido acordarse de los auténticos. El más humilde de sus ex-entrenadores le presenta sus respetos.
Si tenemos presente por qué venimos de tercera, siempre sabremos quienes somos y jamás nos volveremos a perder por el camino.

