Los protegidos

Sería injusto valorar las actuaciones arbitrales que el Granada CF ha tenido desde que está en Primera División como favorables para la entidad rojiblanca. Los granadinos han jugado casi todos los partidos con un marcador ajustado y determinadas acciones dudosas podrían haber favorecido al equipo granadino, lo cual nunca ha sucedido.

En paralelo, ayer nos visitó uno de los grandes del fútbol mundial, el FC Barcelona, una de esas escuadras a las que la fortuna siempre les favorece en el momento más inoportuno, cuando el rival menos se lo espera, como si se tratara de una casualidad elaborada y diseñada para ser ejecutada dentro de un plan perfecto.

Y vino a Los Cármenes una entidad que, de una manera u otra, le tiene ganas al Granada CF. Recuerden el caso Dos Santos en el que los rojiblancos le sacaron los colores a los azulgranas y a la RFEF, que ha cambiado el Código Disciplinario hacia lo que el Granada CF exigía. De hecho, en 2010 el artículo 55.6 de dicho código decía así «Cuando un jugador pudiera ser reglamentariamente alineado en competiciones diversas y hubiera sido sancionado en una de ellas con suspensión, no serán computables para su cumplimiento los encuentros que su club dispute en otra distinta a aquélla en la que se cometió la falta, si el sancionado no hubiese intervenido, al menos, en tres partidos correspondientes a la misma, y actuado, en cada uno de ellos, por tiempo no inferior a cuarenta y cinco minutos».

Y en esta temporada, el artículo 55.3 del código disciplinario dice así: «Cuando se trate de futbolistas que pudieran ser reglamentariamente alineados en otros equipos de la cadena del principal o en alguno de los equipos de un club patrocinador, el futbolista sancionado no podrá intervenir en ninguno de estos equipos o clubes, hasta que transcurra, en la categoría en la que se cometió dicha infracción, el número de partidos a que haga méritos la sanción». Con este artículo, no queda duda alguna de lo que el Granada CF reclamaba, aunque el reconocimiento público del error ya no favorece a los rojiblancos. Como algunos errores arbitrales, cuando se ven por la televisión.

Se puede afirmar, por tanto, sin riesgo a equivocarse, que ayer el Granada CF pagó ayer parte de su culpa por pleitear con uno de los grandes del fútbol español y con el máximo organismo federativo de España. La chulesca actitud de Muñiz Fernández, antes, durante y después del partido demuestra que aunque el Granada CF hubiera hecho un partido antológico el colegiado parecía tener escrito quién debía obtener los tres puntos. Y, casualidades de la vida, el FC Barcelona siempre encontró un favor arbitral en los momentos del partido en los que más lo necesitaba.

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